Punto de partida
Necesidades y situación previas
La clienta quería reformar su vivienda de dos plantas, pero antes necesitaba saber en qué estado se encontraba realmente y dónde podía estar la mayor parte de la inversión.
La casa presentaba daños previos por un incendio, humedades y algunas soluciones constructivas dudosas. Además, ya contaba con presupuestos de obra, pero no tenía la seguridad de que reflejaran todas las necesidades reales de la vivienda.
Había tres cuestiones principales que necesitaba resolver:
01
¿Cuánto podía costar realmente la reforma?
Una vivienda puede esconder problemas que no son visibles a primera vista y que aparecen durante la obra.
02
¿Qué podía hacer realmente con la casa?
La distribución que imaginaba, con dos dormitorios en la planta superior, debía comprobarse con medidas y planos reales.
03
¿Qué limitaciones tenía la vivienda?
Era necesario conocer las condiciones urbanísticas antes de plantear determinadas actuaciones.
Antes de empezar una obra, necesitaba información fiable para poder decidir con calma y sin sorpresas.
Proceso
Procesos llevados a cabo
Nuestro objetivo fue conocer el estado real de la vivienda y convertir toda esa información en un criterio claro para tomar decisiones. Para ello, seguimos los siguientes pasos:
1. Visita de inspección y levantamiento
Dedicamos aproximadamente 3 horas a visitar la vivienda, no solo para medirla, sino para observar cómo estaba construida y detectar posibles problemas.
Encontramos fisuras, fachadas de menos de 15 cm de espesor —con un aislamiento térmico limitado— y humedades de distintos orígenes.
En algunos muros de carga, por ejemplo, las mediciones mostraron un aumento del contenido de humedad en las zonas inferiores, llegando a superar el 30 % según el higrómetro utilizado, un indicio compatible con problemas de humedad por capilaridad.


2. Investigación y planos del estado actual
Ordenamos toda la información obtenida y dibujamos la vivienda tal y como se encontraba.
Las deficiencias se clasificaron según diferentes ámbitos: humedades y salubridad, accesibilidad, eficiencia energética y confort, instalación eléctrica, estructura y otras limitaciones existentes.
También estudiamos las condiciones urbanísticas que podían afectar a la futura reforma y resumimos las cuestiones más relevantes para la clienta.
3. Encaje inicial y viabilidad económica
Con la información anterior, comprobamos si las expectativas iniciales de distribución y los presupuestos disponibles eran coherentes con la realidad de la vivienda.
El análisis mostró que las dimensiones disponibles eran demasiado reducidas para plantear dos dormitorios con unas condiciones adecuadas.
También detectamos que algunos de los problemas encontrados no estaban contemplados en el presupuesto inicial de obra, lo que podía generar costes adicionales durante la ejecución.
Identificamos, por tanto, dónde podían aparecer los principales imprevistos y qué actuaciones podían concentrar una mayor parte de la inversión.

Primero entender, después decidir
Resultados
Tras aproximadamente 3 semanas de trabajo, volvimos a reunirnos con la clienta para presentarle:
Con el estado de la vivienda, los problemas y riesgos detectados, las limitaciones urbanísticas y la viabilidad económica.
Planos acotados, con las superficies útiles de cada estancia.
Donde se localizaron humedades, problemas de accesibilidad, elementos constructivos que requerían atención y zonas con posibles pérdidas térmicas.
Una primera propuesta, estudiada a partir de las necesidades y limitaciones reales de la vivienda.
Más clara, identificando dónde podían aparecer costes no contemplados inicialmente.
Definidos, para poder avanzar hacia la reforma con mayor seguridad.
Uno de los resultados más importantes fue comprobar que la vivienda no tenía las dimensiones necesarias para conseguir dos dormitorios en las condiciones inicialmente previstas.
Saberlo antes de empezar la obra permitió a la clienta valorar otras alternativas con tiempo, en lugar de descubrirlo durante la ejecución.
Como veis, el diagnóstico no resolvió toda la reforma. Resolvió algo previo y fundamental: saber qué casa había realmente y qué decisiones tenía sentido tomar sobre ella.
Así se evita empezar a construir, descubrir un problema y tener que rehacer lo ya ejecutado: primero entender, después decidir y finalmente ejecutar.
¿Empezamos?
Empieza con criterio
No necesitas tener todas las respuestas antes de empezar. El primer paso puede ser conocer bien el estado de tu vivienda y saber por dónde tiene sentido comenzar.


